Qué necesitas para convertirte en culturista profesional

Te consideras un apasionado del culturismo. No puedes pasar ni un día sin ir al gimnasio. Comes 6 veces al día y vas a todos los sitios con tu tupperware. Y, por supuesto, te encantaría vivir de tu pasión, el culturismo. Pero, ¿sabes qué necesitas para convertirte en culturista profesional?

Hany Rambod, más conocido como “The Pro Creator” (“El creador de Pros”), entrenador personal y colaborador habitual de la revista Muscular Development, sabe bien qué se necesita para convertirse en culturista profesional. Su habilidad para convertir culturistas amateurs en culturistas profesionales está más que probada. Luchadores profesionales, culturistas, modelos, competidores de figura y fitness, entre otros muchos, se han entregado a las técnicas de Hany Rambod para dar el empujón definitivo a su carrera deportiva.

 

Muchos hombres quieren ser profesionales del culturismo. Pero sólo un pequeño porcentaje de esos hombres tienen el potencial suficiente para convertirse un pro. Realmente, si fuera tan sencillo ser culturista profesional, no sería tan especial lograrlo. Hany Rambod señala que hay ciertas características tanto físicas como mentales que determinan la capacidad de poder llegar a ser culturista profesional. Vamos a verlas.

1. Cualidades físicas para ser culturista profesional

La primera cuestión importante para convertirse en culturista profesional es que no importa quién tiene la mejor parte del cuerpo, sino quién posee el mayor equilibrio general y el menor número de puntos débiles. A nivel local o incluso nacional, un par de partes buenas del cuerpo pueden llevarte hasta la victoria. Hany Rambod ha visto ganar en competiciones pequeñas a atletas con unos brazos enormes o una gran espalda, aunque tuvieran algunas partes del cuerpo muy rezagadas en su desarrollo. Pero un físico de esas características no te lleva a un nivel nacional. A nivel nacional, puedes ganar algo incluso teniendo una parte del cuerpo débil, como los femorales o los gemelos, asumiendo que todo lo demás está muy bien. Pero eso es todo. Cuando se habla de la categoría profesional, todo tiene que estar bien proporcionado y ninguna parte del cuerpo puede verse como notoriamente débil.

Esto no significa que un culturista profesional tenga un cuerpo perfecto. Por ejemplo, algunos culturistas tienen los glúteos estriados y otros no, pero puedes apostar lo que quieras a que el 95% de su físico es excepcional.

  • Estructura física de un culturista profesional

Antes incluso de que te pongas a mover peso, tienes que tener la estructura ósea adecuada. Ese es el marco o base sobre la que se construirá tu físico. Para empezar, tienes que tener las clavículas relativamente anchas y las caderas estrechas. Si tus caderas son más anchas que tus clavículas, nunca podrás desarrollar un físico agradable.  No habrá cantidad de espalda ni de músculo suficiente para disimular esa desafortunada estructura física. Del mismo modo, tus brazos y piernas no pueden ser demasiado largas en relación a tu cuerpo.

  • La importancia de las formas en un culturista profesional

Los culturistas a menudo están tan obsesionados con el tamaño que olvidan la importancia de las formas, señala Hany Rambod. En teoría siempre puedes añadir más tamaño a tu cuerpo, pero la forma genética de tus músculos no la puedes cambiar. Por supuesto, puedes mejorar su forma. La construcción de tus dorsales superiores y de tus deltoides laterales mejorará tu forma de uve, por ejemplo Pero por mucho que te mates a hacer abdominales y que recortes la dieta no conseguirás tener una cintura pequeña a no ser que hayas nacido con ella.

Se puede llegar a la cima sin grandes formas, pero será mucho más difícil. Jay Cutler es un buen ejemplo. Lo que él hizo fue construir tanta masa muscular que consiguió que la forma final de su cuerpo fuera lo suficientemente buena como para ganar campeonatos. En el culturismo tienes que trabajar con la mente de un escultor, colocando masa muscular en los lugares adecuados. Si no, lo que harás es acentuar tu falta de formas y arruinar las pocas formas que tengas.

  • No todo son los fármacos para convertirse en culturista profesional

Una costumbre muy frecuente de los culturistas con aspiraciones profesionales es tratar de compensar las carencias de su genética con un uso excesivo de “suplementos especiales”. Una gran parte de esto se debe a la creencia errónea de que los profesionales consiguieron su físico mediante el uso de más “cosas” que los demás. Cada día, se pueden leer interminables debates online de culturistas que buscan el “perfecto” régimen farmacológico, aquél que garantice que catapultará a la rata de gimnasio promedio al nivel de un Olympia.

No hace falta decir, aunque haya que decirlo por ser un mito tan sumamente arraigado, que no hay tal ciclo o régimen. No todo el mundo tiene los atributos genéticos necesarios para construir un físico parecido al de un culturista profesional. De hecho, sólo un porcentaje muy pequeño de la población lo hace. Pero muchos chicos no quieren aceptar esa realidad y, en lugar de  aceptar que tal vez culturismo deba ser un pasatiempo para ellos, insisten en dedicar sus energías a ser un culturista profesional. Y con demasiada frecuencia, aunque puedan tener cierta conciencia de sus carencias genéticas, creen firmemente que cualquier déficit físico se puede superar con la suficiente cantidad de “suplementos especiales”.

En los grandes eventos como el Olympia, el Arnold Classic o campeonatos a nivel nacional se ve a un montón de chicos caminando por ahí que están obviamente utilizando grandes cantidades de diversas sustancias “especiales”. A cambio muchos reciben como resultado retención de agua extrema, acné excesivo, rostros de color rojo brillante a causa de su alta presión arterial e incluso estructuras faciales remodeladas por un uso abusivo de hormona del crecimiento, junto con enormes barrigas protuberantes que denotan el crecimiento de los órganos internos. Pero todos ellos son mayores de edad y lo que hacen es cuenta suya. Si su objetivo es conseguir ser lo más grande posible por diversión o por placer, nadie puede decirles que no se puede.

De la misma manera, muchos de estos hombres tienen aspiraciones de convertirse en los culturistas profesionales. Y tal vez no tienen la capacidad de ver las cosas de una forma objetiva y determinar si tienen o no el tipo de la genética para ser un profesional.

De todos los factores que intervienen en la creación de un profesional, Hany Rambod señala que el menos importante es el uso de fármacos. Lo puedes creer o no. Los que llevan muchos años en el culturismo saben que es verdad. Si fuera cierto que cualquier persona con acceso a fármacos se pudiera ver como un culturista profesional, tendríamos un par de cientos de miles de hombres caminando por ahí como Ronnie Coleman, Jay Cutler, Dexter Jackson y Lee Haney. Dado que claramente no es así, eso debería ser una prueba válida de lo ridículo que es pensar que los fármacos son la panacea.

2. Cualidades mentales para ser culturista profesional

  • El culturista profesional necesita tener resistencia al dolor

La resistencia mental es una cualidad tanto física como mental, pero resulta más revelador estudiarla como atributo mental. Incluso con una estructura ósea ideal y una forma física y un vientre bien moldeados, no podrás alcanzar tu máximo potencial si no eres capaz de entrenar al fallo durante muchos años. Y además necesitarás un volumen alto de trabajo. Muchos chicos no quieren entrenar duro argumentando que “no quieren sobreentrenar”. Desde que Dorian Yates popularizara el entrenamiento abreviado, muchos culturistas han estado tan preocupados por el sobreentrenamiento que han estado entrenando por debajo de sus posibilidades reales.

Las quejas van en la línea de “no puedo tirar tan pesado, no puedo hacer tantas repeticiones, series, etc.”. Pero la pereza y el entrenar por debajo de las posibilidades de cada uno es mucho más común que el sobreentrenamiento.

Junto con la capacidad de tolerar el dolor y una gran carga de trabajo, también hay que tener un cuerpo que pueda manejar todo esto a largo plazo. Algunas personas son mucho más resistentes a las lesiones que otras. Seamos realistas, para resistir los 7 a 12 años de duro entrenamiento que por lo general se necesitan para convertirse en culturista profesional hay que tener unas rodillas, hombros, codos y espalda baja muy fuertes.

Los mejores culturistas tienen lesiones, dolores y molestias, pero son capaces de curarse y seguir entrenando con la intensidad necesaria. Les ayuda a su capacidad de superación y tomar suplementos como la glucosamina y la condroitina, pero definitivamente hay algo diferente en los culturistas profesionales porque no “se rompen” tan a menudo como los culturistas normales. Sus cuerpos son simplemente más resistentes.

  • Fortaleza mental y fortaleza interna en el culturista profesional

Hay que ser de una pasta especial para ir a entrenar duro al gimnasio cinco o seis días a la semana, todas las semanas, no importa lo que esté pasando en su vida. Se necesita disciplina para no engordar y hacer cardio fuera de temporada, a pesar de saber que no se va a competir durante muchos meses. Los culturistas profesionales y los que están en camino de serlo tienen esta fortaleza mental y esa enorme disciplina. No se pierden una comida, ni un batido de proteínas, ni un suplemento ni lo que tomen.

Ya sea para tomar un multivitamínico con cada comida o para tomarse sus dosis de aminoácidos de cadena ramificada con el estómago vacío cada día, todo se reduce a ser constante con el entrenamiento, la nutrición y la suplementación. Puedes comer bien un par de días y tomar los suplementos en el momento adecuado, pero lo que marca la diferencia entre lo bueno y lo grande es hacerlo todos los días.

Si te resulta imposible ser constante, olvídate de ser un culturista profesional. Al menos, ahora.

El instinto natural, incluso para aquellos de nosotros que amamos a entrenar, es parar cuando duele o ir al gimnasio de vez en cuando porque simplemente no tienes ganas de hacer ejercicio. La diferencia es que los culturistas profesionales acuden a entrenar a pesar del dolor y siguen entrenando aunque su estado de ánimo no sea bueno, ya que para ellos no hay otra opción.

  • El culturista profesional necesita tener una mente abierta

Otra cualidad mental de los culturistas profesionales es la capacidad de escuchar los comentarios y aceptar las críticas constructivas. Para muchos es una ventaja tener un entrenador o un nutricionista que les lleve su seguimiento, pero eso no vale de nada si el atleta no va a escuchar lo que le tienen que decir. A menudo se pide opinión y consejo a otros para luego hacer caso omiso de las críticas o sugerencias. Generalmente suele suceder cuando el culturista tiene una parte del cuerpo débil (o dos) que se niega a reconocer. Pero si no va a aceptar que una zona necesita mejorar, siempre va a tener esa debilidad y nunca va a avanzar en el ranking. Otro error común de los culturistas está en relación con el porcentaje de grasa corporal que presentan, que siempre dicen que es menor de lo que es. Incluso se autoengañan diciéndose a sí mismos que están reteniendo mucha agua.

Hay muchos entrenadores y nutricionistas con muchos conocimientos que pueden sugerir cambios en el entrenamiento de un atleta o en su nutrición que podrían traducirse en grandes mejoras. Alguien que tiene un potencial de culturista profesional comprende que él no lo sabe todo y busca consejos, sugerencias, recomendaciones e ideas que podrían ayudarle. Alguien que se agarra con uñas y dientes a la creencia de que él sabe todo lo que hay que saber, y que nadie tiene ninguna información de utilidad que ofrecer, está condenado a seguir siendo un aficionado y un mediocre,  en el mejor de los casos, para el resto de su vida.

  • El culturista profesional sabe cuándo competir y cuándo no

Una última cualidad necesaria para ser un culturista profesional es la de saber cuándo competir y cuándo no. Algunos culturistas compiten constantemente, año tras año, sin haber tenido una temporada de descanso  para centrarse en la mejora de las partes menos desarrolladas de su cuerpo o en ganar masa muscular. Esto les impide alcanzar su pleno potencial. Otros o bien nunca han competido o bien hace muchos años que no compiten, permaneciendo siempre en un estado eterno de “fuera de temporada”. Esto también es malo, porque la grasa corporal y el agua que cubre su musculatura no les permiten hacerse una idea exacta de cómo está su físico. Muchos tienen la impresión de que un día mágicamente sabrán que ha llegado el momento de empezar a hacer dieta y que van a convertirse en profesional un par de meses después con el físico perfecto que ha estado escondido durante todos estos años.

Hay una solución fácil para estos dos supuestos que pueden obstaculizar una brillante carrera profesional. Si llevas mucho tiempo compitiendo, pide opinión sobre las partes de tu cuerpo que necesitas mejorar y dedica un año, por lo menos, a trabajar en ello. Si hace tres o más años que no compites, elige un campeonato dentro de los próximos seis meses y simplemente preséntate. Son buenas soluciones para salir de ese limbo que no les permite ir más allá.

  • El culturista profesional necesita tener un trabajo

La realidad es que sólo un puñado de profesionales, como Ronnie Coleman, Jay Cutler y tal vez otros tres o cuatro más, viven exclusivamente del culturismo. La mayoría de los culturistas profesionales tienen otros empleos o medios de ingresos como, por ejemplo, empresas. El tema es que, aunque se pueda tener ingresos como profesional del culturismo, es una buena táctica asegurarte un empleo para que te entre algo más de efectivo para no terminar como algunos aspirantes a profesionales, y algunos profesionales también, que terminan no teniendo nada más que muchos años de competición en culturismo.

 Fuente y fotografías | Hany Rambod

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