¿Hay tongo en los campeonatos de culturismo?

Si hay algo que está presente en los campeonatos de culturismo, además de muchos kilos de músculo, es la polémica. La sospecha de favoritismo en la competición es un tema recurrente. Pero, ¿de verdad hay tongo en los campeonatos de culturismo?

Ni siquiera Mr Olympia, la competición de culturismo más importante del mundo, se libra de la sospecha. Nunca llueve a gusto de todos y, tras conocer los resultados, siempre hay aficionados que afirman que hay tongo en los campeonatos de culturismo.

Las competiciones regionales suelen ser las que más ampollas despiertan. Muchos atletas que participan por primera vez terminan decepcionados, al quedar en una mala posición y considerar que el ganador reunía menos méritos que él. Pero esto sucede también en competiciones de más nivel e incluso en campeonatos nacionales e internacionales. Y es que la competición en culturismo no se parece en nada a las del resto de deportes.

 

Muchas federaciones y muchos campeones

En culturismo no hay una única federación en la que compitan todos los atletas, sino que hay muchas y cada una organiza sus propios campeonatos según sus propias reglas. Al final de la temporada, el resultado es que nos encontramos con muchos campeones culturismo: varios campeones de España, varios campeones del mundo…

Este detalle, como es lógico, genera mucha desconfianza en los aficionados y en quienes se acercan al mundo del culturismo, porque demuestra que no existe ni unidad en el deporte ni unanimidad de criterios.

¿Qué pasaría si en la liga profesional de fútbol hubiera ocho o diez ligas a la vez? Habría un montón de equipos distintos que serían campeones de liga y campeones del mundo el mismo año.

¿Te imaginas el lío si pasara lo mismo con el fútbol, si además de la liga profesional hubiera ocho o diez ligas más a la vez? Habría un montón de equipos distintos que serían campeones de liga y campeones del mundo el mismo año. Lo que sucede al final cuando hay tantos ganadores es que da la impresión de que no hay ninguno.

Para crear una federación o asociación de culturismo no hace falta nada. Los que se lo toman más en serio han formalizado su situación dándose de alta en el registro de asociaciones o registrándose como federación, pero otras funcionan simplemente porque un grupo de amantes de este deporte se han unido para organizar campeonatos de culturismo.

La cuestión es que la diversidad de criterios es muy grande y algunas de estas asociaciones ni siquiera los hacen públicos. Y ahí comienza el problema.

 

Un deporte basado en criterios subjetivos

Así como en los 100 metros lisos gana el primero que llegue a la meta, y en fútbol el que mete más goles, y en baloncesto el que encesta más canastas, y en motociclismo el primero que alcanza la línea de meta, en el culturismo no existe una medida objetiva para valorar a los competidores y todo queda sujeto a valoraciones personales.

Si te das una vuelta por las webs de las federaciones que publican su reglamento de competición (algo muy de agradecer, por otra parte, pues son muchas las que no los hacen públicos), te puedes encontrar con que algunos criterios son los “físicos armoniosos”, los “físicos atractivos con líneas proporcionadas y bellas”…

Para uno, Ronnie Coleman puede tener un físico armonioso, pero a otro puede parecerle que su cuerpo está muy lejos de cualquier armonía. Y los dos tienen razón.

Y, claro, no todos pensamos en lo mismo cuando leemos “físico armonioso”: para uno, Ronnie Coleman puede responder a esta descripción, pero a otro puede parecerle que está muy lejos de cualquier armonía. Y los dos tienen razón.

Otras asociaciones y federaciones, directamente, ni siquiera publican sus criterios, por lo que no podemos saber en qué se basan para juzgar. Así, no es extraño que los competidores, los aficionados, el público e incluso algunos jueces terminen con un ataque de indignación en el reparto de premios de algunos campeonatos.

Podríamos pensar que los premios se dan en función del desarrollo muscular, pero algunas categorías, en especial las femeninas, tienen en cuenta el pelo y los rasgos faciales de las competidoras.

Lo que no queda claro es si es mejor ser rubia, morena o pelirroja para ganar, si da ventaja llevar el pelo largo o corto, tenerlo liso, ondulado o rizado.

Lo que no queda claro es si es mejor ser rubia, morena o pelirroja para ganar, si da ventaja llevar el pelo largo o corto, tenerlo liso, ondulado o rizado.

Por otra parte, tener en cuenta los rasgos faciales también lleva a confusión. Es una lástima estar entrenando duramente en el gimnasio sin saber si resultarás lo suficientemente guapa a los jueces el día de la competición como para ganar. Porque la belleza, al menos la externa, no se puede entrenar y menos con un par de mancuernas.

La belleza no se puede entrenar, y menos con un par de mancuernas

Me pregunto qué pasaría si en el tenis, por ejemplo, Rafael Nadal, además de competir por puntos, tuviera que competir por guapo. Y me pregunto también qué sería de tantos futbolistas que marcan goles como churros y que no son ningún bombón. Pero esto es culturismo y aquí las cosas funcionan de otra manera. Por eso en otros deportes se habla de deporte y cuando se habla de culturismo, se habla de dopaje, se habla de subjetividad y se habla de tongo.

 

Los jueces están en el punto de mira

No tengo claro si muchos aficionados saben que los jueces no cobran ni un duro por realizar su trabajo. Es más, suelen pagar por ello, porque tienen que asistir a cursos de formación, desplazarse a los lugares de competición, comprarse un traje y una camisa y correr con todos los gastos de dietas y desplazamiento, como mínimo.

Me parece importante resaltar este aspecto. Los árbitros de fútbol, que también suelen comerse muchos “marrones”, al menos cobran por su trabajo. Los jueces de culturismo, en la mayoría de los casos, son personas comprometidas con el culturismo que ponen mucha pasta de su bolsillo para tratar de hacer este deporte más digno.

Está claro que, como en todo, también habrá jueces que utilicen su posición para darse importancia o conseguir prebendas, igual que hay federaciones donde no hace falta ningún curso para ser juez, sino que simplemente basta con la buena voluntad y disposición para hacerlo. También hay campeonatos de pandereta donde los jueces son preparadores de algunos atletas que compiten. Me pregunto qué pasaría en el fútbol si el presidente del F.C. Barcelona fuera el árbitro de un derbi Barça-Madrid.

Me pregunto qué pasaría en el fútbol si el presidente del F.C. Barcelona fuera el árbitro de un derbi Barça-Madrid.

Pero quiero creer que la mayoría de asociaciones se toman la formación de los jueces en serio y que los jueces de culturismo lo son porque aman este deporte e intentan dignificarlo al máximo.

Si has estado en alguna competición de culturismo, te habrás dado cuenta de que los competidores mantienen cada pose unos segundos para cambiar inmediatamente a otra. En ese tiempo, es prácticamente imposible poder verlos a todos con detalle, por eso los jueces suelen estar presentes en el momento del pesaje para poder atender al físico de cada atleta con más calma. De ahí la leyenda urbana (o no) de que los campeonatos se ganan en el pesaje.

Hay muchos jueces, sin embargo, que por cuestiones de trabajo o personales no pueden estar presentes en el pesaje, y en la competición se encuentran con la papeleta de tener que juzgar de un vistazo el trabajo de meses y años.

También pasa que no todos los escenarios están adaptados para las competiciones de culturismo y que algunas veces la visibilidad desde la posición de los jueces es, por decirlo con finura, muy deficiente. Y de esto no tienen culpa los jueces, sino más bien la organización.

En cualquier caso, los jueces son los que se cargan con el mochuelo de juzgar, y en campeonatos regionales y locales, a veces tienen que aguantar a la salida el enfado, justificado o no, de los familiares de algún competidor.

 

Categorías con un solo competidor

Por fortuna, algunas federaciones exigen un mínimo de participantes en cada categoría, pero en otras basta con que uno solo se presente. Y, como en sus normas no existe la posibilidad de dejar desierto el premio, se convierten automáticamente en campeones. ¿Increíble, verdad?

Es como si el Real Madrid no tuviera ningún equipo contra el que jugar y saliera al campo para marcar goles en la vacía portería de enfrente, proclamándose ganador de ese partido por goleada.

Es como si el Real Madrid no tuviera ningún equipo contra el que jugar y saliera al campo para marcar goles en la vacía portería de enfrente, proclamándose ganador de ese partido por goleada. O como si en los 100 metros lisos, sólo participara una abuela de 90 años, que se diera un paseíto por la pista y que fuera la campeona femenina de atletismo. ¡Ole con ole!

Repito que, por fortuna, hay algunas federaciones que exigen un mínimo de participantes en cada categoría y lo cumplen, ahorrando así al público y al resto de competidores situaciones bochornosas.

 

Pasar, pasan muchas cosas

El principal problema de que haya tantas federaciones, asociaciones o como se quieran llamar, es que los criterios varían mucho de unas a otras.

Así, mientras algunas federaciones dividen a los competidores en diferentes categorías por peso y estatura (lo más lógico), otras permiten que suba a la tarima un chaval de 1,60m y 70 kg junto a otro de 1,90m y 105 kg. Desde luego, supongo que debe de ser muy difícil hacer comparaciones así y mucho más conseguir que para próximas competiciones se anime a participar algún incauto.

La subjetividad en los criterios es la ley y la trampa que utilizan algunos para justificar sus decisiones. En atletismo, tú no puedes coger y decirle al atleta que ha pulverizado la marca de los 100 metros lisos que no va a ganar el primer premio. La carrera está cronometrada, es un dato objetivo que ha llegado el primero, que ha recorrido 100 metros y que lo ha hecho en equis segundos.

Pero en culturismo, siempre existe la posibilidad de agarrarse a la ambigüedad de esos criterios que nunca han sido publicados y justificar una decisión como quieras. Siempre puedes decir sin equivocarte de la misma persona que tiene “mucho desarrollo muscular” o “poco desarrollo muscular” o que “tiene la definición justa” o que “está poco definido”. Depende con quién lo compares, así conseguirás que sea cierta la afirmación. Como decía Ramón de Campoamor en su famoso poema “En este mundo traidor / nada es verdad o mentira / todo es según el color / del cristal donde se mira”.

“En este mundo traidor / nada es verdad o mentira / todo es según el color / del cristal donde se mira”.

En algunos lugares de España, el Rey Mago Baltasar que participa en la Cabalgata de Reyes el día 5 de enero es un blanco tiznado de negro. A muchas competiciones de culturismo les pasa eso mismo: que son competiciones sin serlo.

Lo peor de todo esto es el desencanto, la frustración y la amargura que se llevan quienes participan en estos campeonatos de chichifú. Lo bueno es que no todos son así y que la mayoría trata de hacer bien las cosas, aunque nadie esté libre equivocarse.

Share This